Asma Ocupacional: un problema social, invisible y creciente*

24 04 2008

*Los reducidos niveles de investigación, análisis y estudio del asma ocupacional en Latinoamérica representan un riesgo enorme para empresas, trabajadores y gobiernos.
*La exposición a diversos agentes acelera la aparición de esta patología y los investigadores aventuran que el problema crecerá en el futuro.

Una dificultad que se presenta a la hora de medir el impacto en la productividad del asma ocupacional es la ausencia parcial o total de cifras claras sobre su prevalencia. Al menos eso sucede en buena parte de los países latinoamericanos.

En Estados Unidos o Europa existe una idea de su prevalencia. Por ejemplo, estudios recientes efectuados en Estados Unidos indican que del 2 al 6% de los casos de asma son de origen ocupacional, mientras que en países industrializados europeos se estima que del 5 al 10% de casos de asma ocupacional aparecen en la edad adulta.

Por otro lado, en el Reino Unido, algunas investigaciones indican que la incidencia anual de asma profesional en promedio es de 43 casos por millón de trabajadores, pero esta cifra aumenta de manera notoria con algunas ocupaciones como, por ejemplo, los pintores a soplete expuestos a isocianatos y resinas epóxicas, que tienen una incidencia 38 veces mayor. Estos mismos análisis plantean que la prevalencia de asma ocupacional en adultos que presentan asma es de entre 3 y 20%. Es decir, prácticamente uno de cada cinco pacientes asmáticos habría desarrollado la enfermedad por efecto del trabajo.

Estimaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sitúan entre 5 y 10% de la mortalidad por causas respiratorias atribuidas directamente al asma. Un documento del Ministerio de Sanidad de España señala que entre 5 y 14% de la población de dicha nación presentaría asma. De este grupo, entre 2 y 15% podría ser ocasionada directamente por el trabajo. A su vez, Japón es considerado el país con mayor porcentaje de asma laboral -casi 25%- debido a su alto nivel de industrialización.

En 1999 una investigación publicada en The Lancet por el médico Manolis Kogevinas -del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMM) de Barcelona- había estimado al asma laboral como un problema creciente. El estudio fue hecho en 26 áreas de 12 países tomando a consideración a más de 15 mil personas de entre 15 y 44 años. En este trabajo se detectó que entre 5 y 10% de los casos de asma en países industrializados se debe a factores laborales. Y lo más preocupante es que el asma está aumentando a una tasa de 2% anual en todo el mundo en forma homogénea, llegando actualmente a casi uno de cada cinco adultos. Los trabajadores agrícolas, pintores, aquellos que trabajan con plástico o artículos de limpieza, los que operan en panaderías o centros de salud son los que tienen mayor riesgo. “El asma ocupacional debería ser un importante objetivo de salud pública”, señalaba en ese entonces el estudio de Kogevinas.

Otro estudio, realizado en el municipio de Guantánamo -Cuba- entre 2000 y 2001 en una empresa metalmecánica encontró una prevalencia de 2% de asma ocupacional, aunque 58,3% de los trabajadores presentó hiperreactividad bronquial; 25%, tos; 14,2%, disnea y 2,3% sibilancia.

En este número de C&T, Santiago Quirce y Joaquín Sastre, del Hospital La Paz y la Fundación Jiménez Días de España, respectivamente, señalan que “los datos disponibles indican que alrededor del 10-15% de todos los casos de asma en adultos tienen un origen laboral”. Relatan estudios de Estados Unidos, donde se ha detectado posible asociación entre exposición laboral y desarrollo de asma en uno de cada 10 pacientes tratados por asma en la atención primaria de ese país. Agregan que en estudios de población general en Europa, 0,2 a 0,5% de adultos jóvenes presenta este problema. En España, dicen, el riesgo de asma atribuible a la exposición laboral se sitúa entre el 9 y el 20%. En Canadá, este riesgo es de 18%; Finlandia, 5%; Nueva Zelanda, 2%; Noruega, 19%; Estados Unidos, 12 a 15%.

Pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos al asma ocupacional?

El Asma Ocupacional (AO) se define como una enfermedad respiratoria directamente relacionada con la inhalación, en el centro de trabajo, de emanaciones, gases, polvo u otras sustancias llamadas sensibilizantes.

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http://www.cienciaytrabajo.cl/pdfs/23/pagina%20A13.pdf

*Informe publicado en la edición 23 de la revista Ciencia & Trabajo

 

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Exposición a agentes químicos

22 04 2008

Aunque nacieron para resguardar los cultivos, los pesticidas han ido cambiando su status de protectores a potenciales amenazas para la salud de la humanidad, debido a su alto contenido tóxico, pero también a su manejo inadecuado y libre comercialización, pese a que algunos de estos productos han sido prohibidos en muchos lugares del planeta.

 

¿Que los pesticidas son necesarios? Sí, nadie lo duda. El hombre siempre lo supo desde que vio amenazado el alimento para su supervivencia. Las civilizaciones antiguas usaron diversos tipos de sustancias extraídas de la propia naturaleza para eliminar bacterias, roedores, insectos o plantas que dañaban sus cultivos. Pero hoy en día se discute mucho la acción de pesticidas y agroquímicos, dado que no sólo están afectando la fauna y la flora de la Tierra sino que, lejos de beneficiar al hombre, han provocado el surgimiento de otras plagas y, peor aun, están deteriorando la salud humana.

 

“Los pesticidas y agroquímicos, que tanto bien han hecho a la humanidad evitando la extensión de enfermedades y posibilitando un incremento en las producciones agropecuarias, significan, no obstante, un riesgo sanitario si su manipulación no es la correcta”, indica el bioquímico argentino Carlos Goldaracena.

 

Para dar una idea de las consecuencias ocasionadas por el mal uso de los pesticidas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el número total de casos de envenenamiento por pesticidas en el mundo se sitúa, actualmente, entre 2 y 5 millones al año, de los cuales 40.000 tienen un desenlace fatal. No obstante, el problema puede ser aun peor. Ali Taqi, subdirector general de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) reconoció que es muy difícil demostrar con pruebas documentales las verdaderas proporciones del envenenamiento por pesticidas, aun cuando se trata de un riesgo laboral de gran incidencia entre los trabajadores agrícolas de aquellos países en desarrollo cuyas economías reposan sustancialmente en la agricultura y las exportaciones.

 

El “boom” pesticida en América Latina
Algunas organizaciones ambientalistas señalan que el uso de los pesticidas y otras sustancias químicas en América Latina se gestó a partir de la década de 1940, con la llamada “revolución verde”. Esta trajo consigo el uso de tecnología aplicada a la maquinaria agrícola, semillas híbridas y pesticidas, y en el que jugó un rol importante la gigantesca industria química trasnacional.

 

Este nuevo modelo, que se valió de la tecnología y la química para el control de plagas, es incorporado rápidamente por los sectores agrícolas e ingresa a las aulas universitarias e institutos especializados en agronomía. Así, con los años, se va imponiendo entonces el modelo agroexportador, cuyos eslabones principales lo constituyen las exportaciones frutícolas, forestales y del sector floricultura, lo cual genera entonces un mayor uso de plaguicidas en los principales cultivos de exportación de la región.

 

Según datos de la FAO de 2001, en los cultivos de plátanos se utilizan 24.653 toneladas de tóxicos sólo en América Latina y 68.651 toneladas en el mundo. En el caso de los cítricos es mayor: en América Latina se usan 32.560 toneladas y en el mundo 98.731 toneladas.

 

Pesticidas: ¿un remedio o un problema?
Como ya se mencionó, los pesticidas nacieron con el fin de salvar al hombre de la inanición, pero se volvieron letales con el tiempo. Algo había pasado con estos productos, a tal punto que el remedio resultó ser peor que la enfermedad.

 

Solo basta recordar la tragedia ocurrida el 3 de diciembre de 1984, en la población de Bhopal, en la India, en la que cerca de 20 mil personas perdieron la vida y unas 540 mil quedaron heridas, debido a la explosión de una fábrica de agroquímicos perteneciente a la Corporación Union Carbide (EE.UU.) en esta localidad. A partir de ese año cada 3 de diciembre, en todo el mundo, se conmemora el Día Mundial del No Uso de Plaguicidas, a fin de recordar a las víctimas de esta catástrofe.

 

Pese a éste y muchos otros casos de envenenamiento masivo por agrotóxicos en todo el mundo, particularmente en los países en vías de desarrollo, la Organización Internacional para la Agricultura y la Alimentación (FAO), señala que en la actualidad se encuentran disponibles en el mercado mundial un aproximado de 70.000 productos químicos diferentes, y cada año se introducen 1.500 nuevos.

 

No obstante, observa que muchos pesticidas que han sido prohibidos o restringidos en países industrializados siguen comercializándose y utilizándose en las naciones en desarrollo y que, con frecuencia, dichos productos son adquiridos por campesinos que carecen de los conocimientos adecuados para manejarlos con seguridad, por lo que a menudo sufren daños en su salud, o incluso mueren.

 

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http://www.cienciaytrabajo.cl/pdfs/26/pagina%20A93.pdf